SHESHONQ

Por la inexistencia de desarrollo de un lenguaje escrito amazigh, conocemos la historia de los pueblos imazighen a través de crónicas y relatos de griegos, romanos, fenicios y egipcios.

Se sabe que fue en un clan libio, amazigh, el que fundara la XXII dinastía egipcia, en el año 935 A.C.,  Sheshonq I la fundaba, y de hecho el calendario amazigh comienza su historia desde ese acontecimiento, por ello el año 2.963 corresponde al año 2.013 de la era cristiana.

Hedyjeperra Setepenra Sheshonq Meryamón, reinó  como Sheshonq I, príncipe de Heracleópolis, fue el primer Faraón de la dinastía XXII de Egipto; reinó entre el 945 y el 924 A.C., durante el Tercer periodo intermedio de Egipto.

Sheshonq I, que alcanzaba el poder manumilitari, pasaría como el gobernante unificador de Tebas en el Sur,  principal ciudad del Alto Egipto y Tanis en el norte, ciudad construida a orillas del Nilo. Ejercería un poder férreo sobre los egipcios,  colocando en puestos claves a sus hijos y familiares.

Según Julio el Africano, célebre orador durante el reinado de Nerón,  el historiador y sacerdote egipcio Manetón, autor de la Aigyptíaka (‘Historia de Egipto’), mantenía que la dinastía XXII consistió en nueve reyes de Bubastis, Tell Basta en árabe, antigua ciudad egipcia del Bajo Egipto . El que fuera Obispo de Cesárea, Eusebius Pamphili, conocido como Eusebio de Cesárea,  comenta que la dinastía XXII consistió en tres reyes de Bubastis.

A Sheshonq I se le conoce también como Sisac en la Biblia hebrea. Después de la muerte del Rey Salomón en el año 930 A.C., estando el Reino de Judá bajo el control de Roboam, hijo de Salomón e Israel gobernado por Jeroboam I, Sheshonq I dirige su mirada hacia los reinos judíos.

Sheshonq I inicia una expedición militar y antes de cercar Jerusalén, se suceden una serie de combates contra beduinos judíos, en la zona de los lagos amargos. Partiendo desde Gaza contra Judá con un ejercito de 1.200 carros dirigidos por libios y nubios. Sometiendo a las principales ciudades de Judá, rodea las murallas de Jerusalén, no las toma, pero cobra un importante botín de guerra, según el Libro de los Reyes 14:26 “los tesoros de la casa de Jehová, y  tomó los tesoros de la casa del Señor y los tesoros del palacio del rey, se apoderó de todo, llevándose  todos los escudos de oro que había hecho Salomón”. Al parecer, el único tesoro que Roboam fue capaz de retener, era el Arca sagrada del la Alianza.

Sheshonq I emprendería una segunda campaña a Israel, forzando la huida de Jeroboam, hijo también de Salomón,  hasta entonces bajo la protección de Sheshonq, a huir por el río Jordán.