SAN AGUSTIN

San Agustín de Hipona

Aurelius Augustinus, nacido el 13 de noviembre del 354, en Souk Ahras, Argelia, en la antigua  Tagaste romana de Numidia, se convierte del maniqueísmo al cristianismo en Milán en el año 385. Doctor y Padre de la Iglesia, San Agustín de Hipona, obispo de Hipona, era hijo de pagano romano y cristiana númida. Santa Mónica, su madre, inicio a San Agustín en los principios del cristianismo. La habilidad en la oratoria convertiría a San Agustín en orador imperial de Milán, curiosamente rivalizaba en oratoria con el obispo Ambrosio de Milán, figura clave en la conversión al cristianismo de San Agustín.  Como obispo escribió una serie de libros considerados fundamento de la fe y de la ortodoxia en la Iglesia católica, por lo que es considerado uno de los cuatro primeros Padres de la Iglesia. Estudioso de la literatura griega clásica, en Madaura, en la antigua Numidia, cuna de mártires de la iglesia cristiana, se especializo en gramática y retórica, aficionado al teatro y la poesía, era un estudioso de filosofía.

Decepcionado por las primeras lecturas de los textos sagrados se acentuó su desconfianza hacia una fe transmitida por su madre, lo que consideraba como una fe no fundada en la razón. El estudio y preocupación por los conceptos del bien y del mal y su búsqueda de respuesta al problema de la verdad, llevarían a San Agustín pasar de una escuela filosófica a otra. La lectura de Hortensius de Cicerón despertó en Agustín la curiosidad por la especulación y se dedicó de lleno al estudio de la filosofía. Mantuvo una relación estable de catorce años con una mujer con la que nunca se caso, fruto de esa relación tuvo un hijo,  Adeodato, quien falleció a los veinte años. En su juventud abraza al maniqueísmo,  religión que difundiría en el norte de África, mas tarde a los veintiocho años abandona la doctrina considerándola como simplista y fundamentada en la pasividad del bien ante el mal. Su conversión al cristianismo, probablemente, influenciado por la lectura de Plotino y otros neoplatónicos, modificó  su concepción de la esencia divina y de la naturaleza del mal. Destacaría también como entusiasta perseguidor del donatismo, una corriente cristiana nacida en Numidia, cuyo nombre se debe a su fundador. Su figura es venerada, además de por la iglesia católica, por las iglesias orientales y la iglesia ortodoxa.

Su obra literaria es extensa, sus tratados y epístolas no rehuían la polémica, como los casos del tratado contra los judíos o los escritos contra maniqueos y donatistas.

Falleció en el año 430 en Hipona y en la actualidad   existen ordenes como La Orden de San Agustín,  orden religiosa mendicante,  establecida por la Iglesia Católica bajo el pontificado de Inocencio IV en el año 1244, la Orden de Agustinos Recoletos,  Orden religiosa, surgida en el siglo XVI presente en 19 países y conformada por unos 1.200 sacerdotes y religiosos,  monasterios de monjas de clausura,  comunidades de religiosas de vida apostólica, la Fraternidad Seglar, laicos que viven según la regla de la Orden, y las comunidades de jóvenes agustinos recoletos.  En el campo de la política la figura de San Agustín ha servido como inspiración, los agustinitas o el agustinismo político basaban su ideología en la Ciudad de Dios. En el campo de la filosofía, el pensamiento agustiniano dominará toda la filosofía cristiana medieval hasta la aparición de Santo Tomas de Aquino en el siglo XIII.