NAMASONES

De de los nasamones, decía Heródoto que eran un pueblo importante de guerreros. En el poco preciso mapa, dibujado por Heródoto, nombra a los libios como los nasamones, los autores de la antigüedad denominaban Libia al norte de África, así como etíopes al África negra.

Los nasamones, cuya economía,esencialmente se basaban en la ganadería, en la recolección de  dátiles  y en una agricultura muy rudimentaria por su escaso contacto con los romanos y sus sistemas de regadío, eran de un pueblo nómada. Aunque de forma reducida los nasamones practicaron el comercio, el contacto con la moneda no parecía muy frecuente, Heródoto hablaba del “comercio mudo” entre los nasamones, una especie de sistema de trueque, aunque el tráfico monetario se habría dado entre estos y los egipcios y griegos.

La zona de pastoreo sería el actual oasis de Awjila, en la Cirenaica, en el Este de Libia, donde sus habitantes hablan el awjilah, variante del tamazight oriental,   Heródoto  habla de que dejaban sus rebaños en un lugar llamado  Augila, donde hay muchas palmeras, a este respecto,Estrabón de Amasia escribe: “se asemeja al oasis de Siwa, crecen palmeras y está bien provisto de agua y se encuentra por encima de Cirene“. Algunas de estas tribus vivirían en el desierto, lo que se desprende de la información del historiador griego que nos decía, que se dedicaban a la caza de la langosta, a la que dejaban secar al sol para luego espolvorearla en la leche, esta costumbre perdura en los actuales pueblos imazighen del desierto.

Los nasamones  eran politeístas y compartían deidades con los egipcios. Heródoto decía que “los nasamones visitaron el oráculo de Amón en Siwa y sabían cómo cruzar el Sahara”, cabe recordar que Siwa es en la actualidad, territorio mayoritariamente amazigh. También veneraban a los muertos, así como veneraban las tumbas de los guerreros más destacados. Celebraban juramentos y otros rituales sobre las tumbas de sus muertos, sus juramentos y promesas se realizaban sobre las tumbas de los personajes que consideraban ecuánimes, esta adoración a los muertos la vemos traducida, tras la islamización de Tamazgha, en la actual morabolatría, dándose las circunstancias que en el actual Marruecos, existen más de sesenta morabos venerados por judíos y musulmanes. Se decía que enterraban a sus muertos en posición de sentados, aunque por todo el norte de áfrica se han descubierto necrópolis, con tumbas en las que se enterraban de pie, hay un consenso en que en el caso de los nasamones, enterraban a sus muertos en posición fetal, devolviéndoselo a la tierra en la misma posición que llegaron a la vida.

Practicaban la poligamia y al parecer, según Herodoto, cuando los nasamones se casaban, era costumbre que la esposa copulara con los hombres de la tribu antes de la consumación del matrimonio. Se dice que vivían en casas hechas de tallos de asfódelos entrelazados con juncos.

Por los griegos sabemos también que los nasamones guerrearon con las tribus vecinas, posiblemente contra los garamantes, una sociedad sedentarizada y urbanita, que coexistieron con los nasamones, en este caso existe discrepancia entre lo que mantiene Heródoto y los romanos: mientras el historiador griego mantenía que los garamantes eran los vecinos de los nasamones, que vivían hacia el sur, donde se encontraban las bestias salvajes, que los Garamantes evitaban todo contacto con los hombres, no poseían armas de guerra y no sabían cómo defenderse; el también historiador y militar romano, Tácito, mantiene que los garamantes ayudaron al rebelde Tacfarinas, así lo mantenía también Plinio el Viejo, que decía que los romanos se cansaron de la belicosidad de los garamantes.