CRISTIANISMO

Existen numerosas evidencias de la existencia del cristianismo en el norte de África desde el siglo I , y  permaneció hasta la llegada del Islam. Entre los historiadores no existen dudas sobre este hecho, aunque no se precisa si fue San Segundo, uno de los siete varones apostólicos, o San Esiquio, quien predicará el cristianismo entre los imazighen. Los imazighen se convierten al cristianismo, más que por convicción, por  oposición a la presencia romana, el cristianismo inicial en el norte de África,  era el modo de rechazo a la ocupación romana.

Tal sería la influencia del cristianismo entre los imazighen, que Tertuliano, nacido a mediados del siglo II en Cartago, sacerdote y jurisconsulto, decía  que la fe cristiana la profesan muchas tribus getulas, curiosa afirmación, si tenemos en cuenta que las tribus getulas que habitaban las altiplanicies, no pudieron ser dominadas por ninguno de los reinos imazighen establecidos en Tamazgha. Tertuliano, en un relato, al hablar de la “depositatae pietatis”, nos ilustra de como los cristianos en el siglo II ya practicaban un cristianismo social, la depositatae pietatis, no era otra cosa que una especie de beneficencia o fondo social,  para socorrer a los más necesitados de la comunidad  

Posiblemente las vías de penetración del cristianismo a la Tigitania romana fueran, por una parte desde la antigua Gadir, hoy Cádiz, por las relaciones comerciales que mantenía Cartago con el oriente medio y por otra desde Egipto, en cualquiera de los casos, el cristianismo primitivo en Tamazgha recibiría  su impulso inicial de la Iglesia helenista de origen judío, de la corriente antioquena, abierta a la cristianización de los gentiles. Los evangelios sinópticos nos revelan la existencia de contactos entre la Cirenaica tamazight  con Palestina, Chipre y Antioquía.

San Agustín de Hipona, hijo de Santa Mónica, es uno de los máximos exponentes de la iglesia romana, Doctor y Padre de la iglesia católica. Los imazighen darían a La iglesia Romana:  al catorceavo Papa y primer Obispo de Roma, Víctor I, nacido en la provincia romana de Mauritania, algunos sitúan su lugar de nacimiento en Leptis Magna; al trigésimo segundo Papa, Melquíades,  de padres imazighen emigrados a España; Gelasio I, cuadragésimo Papa y tercer Papa de origen norte africano, algunos historiadores sitúan su nacimiento en Argelia y otros en Roma, pero de lo que no hay dudas es de que sus padres eran de la Cabilia argelina.

 Según San Pedro Pascual, Obispo de Jaén muerto en el 1300, en el siglo VIII había 22 Obispos en la Tingitana, se entiende con esta afirmación que en toda la Mauritania romana, ya que en la misma obra en la que afirma esto, reconocía, que si bien la Mauritania Tingitana y la Cesariense estaban separadas políticamente por el río Muluya, en el orden eclesiástico formaban una sola provincia.

 Los Imazighen, algunos desde el judaísmo y otros renunciando a Baal,  abrazarían el cristianismo en masa en el norte de África. Tamazgha no solo dio doctores y padres de la iglesia, también han aportado mártires,  los vándalos persiguieron a los cristianos, que permanecieron unidos bajo la fe romana del Concilio de Nicea del 325, alrededor de cinco mil cristianos fueron enviados al exilio fuera de África cuando en el año 484, Humerico, rey Arriano de los vándalos, ordena clausurar las iglesias católicas en África.

El cristianismo amazigh también tendría su movimiento contestatario desde el propio cristianismo, en el siglo II, en el cristianismo amazigh, surge un grupo de herejes denominados los circunceliones, extremistas cristianos, que se denominaban asimismo “soldados de Cristo”, eran antirromanos y anticatólicos. San Agustín los consideraba meros ladrones, mientras Donato los llamaba los jefes de los santos. En el siglo IV, desde Numidia, nace una corriente rigorista, Donato, Obispo de Cartago, junto a otros clérigos, disidentes de Roma, a  los que se suman los antirromanos circunceliones,  fundan la Iglesia de los Mártires, que pasarían posteriormente a denominarse el donatismo, dándole el nombre de su fundador, Demetrio Casae.

El donatismo nace de la controversia por las persecuciones anticristianas que desató el emperador Diocleciano entre los años 303 y 311, muchos clérigos cristianos no dispuestos al martirio, renegaban de la fe cristiana para salvar sus vidas,  denominados los lapsi, los donatistas mantenía que la readmisión de estos pasaba por volver a ser bautizados y ordenados, mientras que la iglesia de Roma, dirigida por Melquíades, mantenía que los clérigos lapsis podían llevar a cabo su labor si seguían el ritual eclesiástico. La postura del donatismo coincidía con la tesis de San Cipriano, escritor y Obispo de Cartago que moriría mártir.

 La iglesia de Roma, basándose en la doctrina de la objetividad de los sacramentos, es decir, que una vez transmitida la potestad sacerdotal,  mediante el sacramento del Orden Sagrado, los sacramentos que éste administre, son válidos por intercesión divina, sin cuestionar la entereza moral del clérigo, rechaza el donatismo. En el año 314 en el concilio de Arles, se condenada el donatismo, el emperador Honorio en el año 412 elimina la iglesia donatista,  san Agustín de Hipona los consideraba apostatas, para los que pedía las mayores penas, pero el donatismo se mantendría en el norte de África, coexistiendo con el catolicismo, hasta la llegada del Islam.